15 julio, 2020

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El gobierno salva la prórroga pero va camino de penaltis

En un bronco debate, el gobierno de España ha conseguido salvar la cuarta prórroga del estado de alarma que estaba a punto de vencer con 178 votos a favor, 75 en contra y 97 abstenciones. Con un espectáculo lamentable para la situación en la que se encuentra el país, tanto por la emergencia sanitaria como por la terrible crisis social y económica que se le viene encima, algunos partidos políticos han demostrado estar más a la espera del iceberg que a la construcción de un proyecto de reconstrucción del país.

El acto comenzó con un toque salido del acuerdo de la Junta de portavoces pero, sin duda, también del acuerdo de última hora firmado entre el gobierno y Ciudadanos. Un minuto de silencio y el recuerdo a las decenas de miles de víctimas y sus familias dieron paso a la intervención de Pedro Sánchez que señaló, de forma rotunda, que España ha comenzado la desescalada y la transición a la “nueva normalidad”.

Sus primeros anuncios, al hilo de ese minuto de silencio en la Cámara, han sido un guiño a los partidos de la oposición: declaración del luto oficial en cuanto el país entero entre en la Fase 1 de la desescalada y homenaje público estatal a las víctimas cuando se llegue a la nueva normalidad y se den, por tanto, las condiciones sanitarias apropiadas.

Retomando su tono belicista de otras intervenciones, el presidente ha hablado de “victoria parcial” gracias al arma legal del estado de alarma. Y ha recordado, como extraño y rebuscado ejemplo, que Estados Unidos ya ha perdido en esta batalla más vidas que en la Guerra de Vietnam. En ese lenguaje que no parece apropiado para hablar de una enfermedad, se ha vuelto a referir al coronavirus como ‘el enemigo’, al tiempo que ha recordado que “la labor del gobierno es salvar vidas, sean estas de la izquierda o la derecha, de Andalucía o Galicia…de Cataluña o de Madrid”, porque “en definitiva, se trata de salvar vidas de compatriotas”

Consciente, quizás, de algunos de los grandes errores cometidos, el presidente ha anunciado que se está trabajando intensamente en la “relocalización industrial que permita no ser dependientes del exterior para la fabricación de equipos de protección individual (EPI’s), respiradores y otros materiales esenciales en la lucha contra la enfermedad y sobre todo para no volver a depender de mercados extremamente tensionados”

A este nivel también ha señalado la reactivación de la investigación científica propia porque “tiene que cambiar la irrelevancia de España en ciencia e investigación” No acertamos a dilucidar de qué modo habrá llegado esta sentencia, dura, a los principales centros de investigación españoles, y sin duda parece complejo que ante la situación catastrófica que se avecina para España y para buena parte del mundo, se pueda librar la batalla científica que necesita, entre otras cosas, una enorme inyección financiera a medio y largo plazo.

El discurso de defensa del estado de alarma realizado por el presidente Sánchez ha seguido los derroteros de sus últimas intervenciones. Se ha centrado en una gran estrategia según la cual, “levantar el estado de alarma ahora sería un error absoluto

Ha seguido desgranando, sucintamente, Sánchez las principales medidas de ayuda y ha hecho especial mención de nuevo a ese paquete de 16.000 millones de euros no reembolsables, que el gobierno va a poner a disposición de las Comunidades Autónomas, a fondo perdido, como fondo para la reconstrucción.

Ha señalado, igualmente, que las ayudas se apoyan en el estado de alarma, algo que es cierto pero que, como algunos representantes políticos le han recordado, no es regular ni debería ser el escenario idóneo.

También ha incidido en la importancia de las restricciones a la movilidad, amparadas también en el estado de alarma y que ha concretado como medidas centradas en preservar la salud pública y la vida de los ciudadanos, algo que no ha gustado tampoco a los líderes políticos de la oposición.

En este nuevo proceso, ya iniciado, de desescalada asimétrica, el presidente ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos y ha centrado sus próximas acciones contra la pandemia en la co-gobernabilidad, escuchando a las Comunidades Autónomas, que de forma general le afeaban la actitud de “mando único” en esta crisis. A este nivel, ha concretado el presidente que el método de acción, a partir de ahora, será que las Comunidades Autónomas remitan a Sanidad las propuestas de territorios candidatos al cambio de fase, con una descripción pormenorizada de las medidas de desescalada que pretenden poner en marcha.

Con gran, y tal vez excesiva, seguridad, Sánchez ha señalado que los dos grandes derechos anulados -movilidad y reunión- han sido supeditados a otros dos grandes derechos -salud pública y vida- Esta comparación no ha gustado a casi ninguno de los diputados y diputadas que han intervenido en la sesión y a algún político de la oposición, como el líder del PP, Pablo Casado, le ha recordado mucho a la vieja sentencia “o yo o el caos”

Ha tenido el presiente Sánchez un desacierto, fruto de la idea no comprobada que maneja su gabinete sobre el origen del virus, al señalar textualmente que “un solo contagiado desde el extremo oriental de Asia puso en peligro a toda la humanidad en menos de 100 días” Sin duda, el presidente quien le haya facilitado datos para su discurso de intervención, no ha debido reparar en el desafortunado comentario que esconde una culpabilidad, aún no demostrada, y la focalización de un sentimiento xenófobo ante el origen de la pandemia.

Sánchez ha recordado, también, el valor del Estado como protector de las familias y de la sociedad en un momento en el que se avecina una emergencia social y económica e la que la riqueza nacional se ha reducido un 9%, el empleo se ha visto terriblemente afectado y serán precisos al menos dos años para recuperar los niveles de riqueza previos al virus.

También ha recordado el valor de Europa como pieza clave para la salida de la crisis. Europa, ha señalado “será el principal pilar de la recuperación del continente y de España” y para ello, ha añadido, “sólo hay un camino, el pacto de reconstrucción social y económica liderado por la Unión”

La intervención del principal líder de la oposición, Pablo Casado, aparentemente más dirigida a su potencial electorado que a la causa de la prórroga del estado de alarma, ha sido un cúmulo de acusaciones contra el presidente y, como ha recordado alguna diputada, ha parecido más un mitin electoral que un debate sobre la prórroga o no del estado de alarma.

Casado, instalado en el insulto y en la imputación, al presidente, de presuntos delitos de malversación y de fraude de ley, ha llegado a comparar a Sánchez con un curandero, “un inepto disfrazado de falso moderado que ha fallado a todos y en todo

Ha seguido cargando contra el gobierno haciendo símiles simples y metáforas bolivarianas y calificando de ‘Aló presidente‘ las comparecencias públicas de Pedro Sánchez durante la emergencia sanitaria, al tiempo que ha sentenciado que los ciudadanos “están hartos del coaching televisivo y de la libertad vigilada mientras se los estabula”

Ha llegado el líder de la oposición a comparar a los ciudadanos con los perros de Pávlov y ha acusado al gobierno de haber aprovechado el estado de alarma para gobernar mediante un estado de excepción encubierto dentro de una dictadura constitucional.

Tras sentenciar que “el caos es usted”, refiriéndose a Pedro Sánchez, y sin duda tratando de buscar un símil, no tan acertado, del “váyase señor González” que encumbró a Jose María Aznar, ha concluido señalando, incomprensiblemente, que no va a presentar ninguna propuesta alternativa porque no quiere contribuir a este caos que ya está generado.

La intervención del líder de Vox, más volcada al extremo que nunca, pero en la línea habitual de los discursos de Abascal, se ha centrado, en lo que ya parece una patología del diputado y líder de VOX, el ataque directo al Vicepresidente Iglesias -su bestia negra- para quien ha llegado a pedir prisión por haber negado el genocidio comunista. A los insultos de “chequista” y “matón bolivariano”, inauditos e impropios de una sede parlamentaria moderna, ha unido también lindos reproches xenófobos contra el gobierno Chino a quien ha acusado de no contar la verdad.

Con un insólito “abandone el odio a los homosexuales, señor Sánchez“, el diputado ultra ha hecho una tan extraña como incongruente defensa de los homosexuales para un partido cuyos referentes políticos se centran en la represión, anulación cuando no directo exterminio de todos aquellos que no cumplen los estándares esperados.

Tras calificar de ruinoso el gobierno de Sánchez, ha lanzado de nuevo la soflama de su vieja propuesta de nombramiento de “un gobierno de emergencia nacional” al tiempo que no ha descartado la moción de censura, incluso reconociendo que no le corresponde a él presentarla. Nuevos brindis al sol de la extrema derecha que se siente cómoda en la bronca y en el clima de crispación.

En su alocución final, el líder de la extrema derecha ha cargado contra “la Europa de los burócratas, que también es culpable” y le ha pedido a Sánchez que se marche y que empiece a preparar su defensa en los tribunales por el torrente de demandas que se le vienen encima.

Ante tanto despropósito y matonismo político, el representante del grupo parlamentario Unidas Podemos, Jaume Asens, ha mentado las palabras de Albert Camus en su obra ‘La Peste’ para recordar que “las peores epidemias son las morales“. También recordó que España ha sido el único país en el que no se derrotó al fascismo, sino que se pactó con él el futuro a través de la Transición. “Cada vez que peleamos avanza el virus, porque con el miedo se expande el discurso del odio”, ha concluido, después de tratar de recordar los referentes de Tardá que está convencido existen en un Rufián, sin embargo cada vez más próximo a Torra.

Por supuesto que el guante lanzado por Ausens no gustó a Rufián, quien en un bronco discurso atacó a Ausens y sobre todo al gobierno de Sánchez, a quien ha acusado de vivir en una dicotomía sin querer reconocer que hay alternativas a la centralización y la la militarización. Gabriel Rufián, líder de ERC, ha acusado a Sánchez de irresponsable al tratar esta amenaza sanitaria como si se tuviese mayoría absoluta cuando en realidad solo se cuenta con 155 escaños.

Ha criticado duramente Rufián la política de Sánchez, llegando a decirle que ya basta de “es lo que hay”, porque “señalar que debemos elegir entre estado de alarma o vida es un chantaje“. A continuación ha preguntado al presidente del gobierno dónde están el gobierno plurinacional y el gobierno del diálogo.

Ha concluido reclamando que pueda ser el territorio “y no el mando único de Madrid” el que decida sobre la desescalada y acusando al presidente Sánchez de mentir cuando dice que no hay alternativa al estado de alarma y que es “esto o el caos”. “Nada es gratis en política. Nosotros queremos llevarle de un marco impositivo a uno de diálogo” y ha recordado al presidente, como clara amenaza, que “sin acuerdos no hay legislatura

Errejón ha recordado al presidente que, pese al apoyo que vuelven a mostrarle, “el gobierno sale de esta votación con menos plumas…y les van a hacer falta para lo que viene“.

Para Compromís, en palabras de Baldoví, “el gobierno ha negociado poco y tarde“, pero también ha recordado que “las personas son lo primero y ahora tenemos a la derecha y a su caos sin propuestas y sobrevolando como buitres sobre la desgracia de un país

La intervención de la lideresa de Ciudadanos, se ha centrado en recordar que el apoyo que han pactado con el gobierno no es una nueva alianza, ni un voto a favor del gobierno de Sánchez e Iglesias. Ha sido Arrimadas muy dura y crítica con el gobierno al que acusa de “haber llegado tarde y mal” pero también lo ha sido con la clase política a la que critica que esté dando, ante la ciudadanía asustada, una imagen de falta de unidad, de humildad y manos tendidas, mostrando tan sólo bronca y trasladando a la sociedad preocupación e incertidumbre cuando lo que pide son certezas y calma.

Con cierta sensatez, ha recordado a todos los representantes políticos que no estaban hoy en el Congreso para hacer sesiones de investidura, sino para decidir si se prorrogaba o no el estado de alarma, con todo lo que ello conlleva. Ha coincidido con el gobierno en que el estado de alarma ha sido necesario, pero le ha recordado que “es necesario buscar una salida ya, porque no se puede usar el estado de alarma para lo que no se debe”, en relación con algunas remodelaciones de ministerios o la aprobación de algunos decretos que no debían haberse hecho bajo el estado de alarma.

Ha concluido Arrimadas señalando que han pactado con el gobierno basándose en una serie de propuestas que ha concretado en tres. La primera, que el gobierno se prepare para desvincular las ayudas y los ERTE al Estado de alarma. La segunda, que busque el gobierno un plan B, porque se necesita y que no olvide el presidente que está dirigiendo un gobierno con 155 escaños y no con mayoría absoluta. Por último, ha propuesto que en la salida ordenada del estado de alarma, el gobierno llame cada semana a la oposición y tenga en cuenta a las Comunidades Autónomas.

En un sentido similar, en algunos aspectos, a lo defendido por Arrimadas se han expresado otras diputadas, como Mertxe Aizpurua, de Bildu, que señalaba que “decir no al estado de alarma incrementaría la incertidumbre de la ciudadanía y nosotras deberíamos estar aquí no para dar incertidumbres sino para trasladar certezas“. La diputada vasca ha recordado a los parlamentarios que “esto no es un casino y que con los derechos de la gente no se puede mercadear“, por lo que, sin duda, la clase política está fallando. Ha señalado al presidente que debe escuchar, porque gobierna en minoría y le ha recordado que anclarse en la actitud inamovible de la centralización es un error. Y ha concluido distanciándose del acuerdo con Ciudadanos porque ese acuerdo representa recentralización y políticas neoliberales inasumibles para ellas.

En la co-gestión, la colaboración institucional y darle a las Comunidades Autónomas la importancia que les corresponde, sobre todo para la adopción de medidas de desescalado es algo en lo que han coincidido entre otros diputados, Aitor Esteban, de EAJ-PNV y Oramas y Quevedo en representación de la comunidad canaria.

Tras un tenso debate plagado de reproches, pero también de algunas propuestas constructivas y de cierto calado, se ha puesto de manifiesto que el presidente llegó al parlamento con la necesidad de aprobar la aprobación de una prórroga del estado de alarma y ha salido con un verdadero examen sobre las posibilidades de continuidad de su gobierno. Y este es un asunto serio que debería preocupar mucho al Presidente del gobierno y a la ciudadanía, porque con el discurso de la crispación, con el acento en los errores y con las políticas inmovilistas, lo que se está poniendo de manifiesto es la debilidad política general al tiempo que se dan alas a las posturas más extremas e irracionales.

A la luz de esta nueva comparecencia en sede parlamentaria del presidente del gobierno, queda claro que su liderazgo empieza a ser cuestionado no ya por la oposición más extrema y hostil, que era de esperar, sino incluso por sus aliados de gobierno. Y esa es una realidad que, como se ha señalado en diversas intervenciones, deja más incertidumbre y temor que tranquilidad ante el futuro. La nueva prórroga se ha aprobado y entrará en vigor. La sociedad deberá seguir demostrando esa responsabilidad que el gobierno ha reiterado haber advertido en general y que contrasta con las más de 700.000 propuestas de sanción por incumplimiento del estado de alarma; y será a la Historia a quien le toque juzgar los hechos acertados y los que lo han sido menos en esta gestión global y no sólo del gobierno de la nación, de la pandemia de la COVID-19.

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