27 septiembre, 2020

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Europa diseña, sin definirlo, el plan de recuperación

Se anuncia un ambicioso plan pero sin especificar en qué consistirán las ayudas ni cuándo se pondrá en marcha el programa de recuperación

La Comisión Europea ha alcanzado el compromiso de presentar un proyecto de fondo de recuperación en unas semanas. No se precisa ni la fecha definitiva ni la definición concreta del plan de recuperación que algunas fuentes de la Unión cifran en más de 1,5 billones de euros.

Sobre la contenida euforia por lo que parece anunciar un desbloqueo, parece primar el clima de discrepancia de los socios sobre todo en lo referente a la cuantía final que deberá ponerse en circulación y de qué modo se repartirá entre los países miembros.

No parece que la Unión Europea esté mostrando un talante dialogante ni una imagen pedagógicamente constructiva para afrontar la mayor crisis global desde la Segunda Guerra Mundial.

A nadie se le escapa que las posturas de algunos de los países que menor número de muertos han tenido que contabilizar y que más rápido están saliendo de la crisis, están marcando el ritmo de la agenda. El presidente francés ha dejado claro que “el futuro de Europa depende de la respuesta a esta grave situación” que ha calificado de shock excepcional

La reunión, celebrada por videoconferencia como viene siendo habitual en los cuatro encuentros celebrados hasta ayer, ha escenificado una cierta bajada en el tono del representante de los Países Bajos, Mark Rutte, pero seguía defendiendo que las ayudas estén asociadas a reformas en el Sur de Europa.

Löftven, primer ministro de Suecia también se ha mostrado contrario a que la Unión Europea libere “subsidios” bien sea en forma de “eurobonos” o de cualquier otra contraprestación que como defiende Rutte no se asocie de forma directa a una serie de reformas que estarían por definir.

No parece que la Unión Europea esté mostrando un talante dialogante ni una imagen pedagógicamente constructiva para afrontar la mayor crisis global desde la Segunda Guerra Mundial.

Mientras medio mundo, pero especialmente el continente europeo, se encuentra sumido en la parálisis administrativa, financiera y con sus sistemas sanitarios muy afectados, los altos representantes de los 27, siguen peleando soluciones que dejan entrever las desigualdades inherentes al marco europeo desde su génesis.

Lo más preocupante es que en este clima de quiebra absoluta de acuerdos y de la confianza mutua, aún queda por afrontar la evidente recesión económica que va a sumir a buena parte del planeta en un escenario hasta ahora inimaginable y, según algunos analistas, cercano a la distopía.

Sin poder atisbar aún un aplanamiento de la curva de contagios en los Estados Unidos, con el barril de petróleo en negativo, por primera vez en su historia, y la reciente separación del Reino Unido, se hace más evidente el desfase en esta crisis sanitaria, lo que podría marcar una senda de recuperación inaudita, con una China encerrada en sí misma pero saliendo de la pandemia, unos Estados Unidos en notoria desaceleración y una Europa más dividida que nunca.

Para los países del Sur de Europa, los más golpeados por la pandemia, especialmente España e Italia, es cada vez más urgente el acuerdo político y la liberación de las ayudas. Aún así, la Unión sabe que se enfrenta, sin posibilidad de pararlo, al mayor endeudamiento de toda su historia.

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