4 diciembre, 2020

Solo Buen Periodismo

Reivindicamos el compromiso con la sociedad


En conmemoración al 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Mauthausen y del ‘día de la victoria’ que marcaría la rendición de Alemania en la segunda guerra mundial y la consiguiente derrota del fascismo, revisitamos junto al periodista y escritor Carlos Hernández de Miguel los escenarios mentales de aquella tragedia.


Aprovechamos también para tratar de reflexionar, junto al autor del libro y el documental ‘Los últimos españoles de Mauthausen’, sobre el incomprensible olvido en el que España dejó a sus exiliados y deportados. Víctimas de la humillación y de la derrota en España; víctimas de la inhumana reclusión en los campos franceses; víctimas de la barbarie alemana en los campos de extermino…y doblemente víctimas del olvido del país en el que trataron de derrotar al fascismo.

Hoy nos acompañan en La Entrevista, las palabras pausadas y claras de quien ha reflexionado profundamente sobre un tema tan doloroso pero a la vez necesario. Son sus palabras también las de quien ha servido de línea de conexión entre el olvido y la memoria; entre la oscuridad y la luz.


Me percaté de que todas las generaciones que hemos crecido en democracia también somos víctimas del franquismo porque nos privaron del derecho a conocer la verdad




Aprovechando el formato telemático impuesto por la crisis sanitaria que vivimos, Carlos nos atiende al otro lado del teclado y la pantalla. Aunque hemos tenido que prescindir de la siempre emocionante acción de la entrevista directa, también ganamos con este formato en la posibilidad de la reflexión, regresando, como trata de hacer cada día Solo Buen Periodismo, a la pieza pausada y meditada.

Hemos querido acompañar la entrevista con dos documentos visuales de gran interés. Por un lado, el trabajo documental realizado por Carlos Hernández, recientemente publicado, y por otro, el bello poema visual ‘Noche y Niebla’ realizado por Alain Resnais, con guión de Jean Cayrol en 1955. Esperamos que ambos documentos gráficos y testimoniales, que de algún modo se complementan, sirvan de reflexión a quienes nos leen…porque quien no conoce su pasado, está obligado a repetirlo.


Cuando se inicia una historia tirando de un hilo familiar, de un pedazo de esa almoneda de barbarie que es la España de la guerra y postguerra civil, ¿le queda a uno un regusto extraño, o una suerte de dolor, cuando ve culminada una obra sobre un tema tan doloroso, tan injustificable y tan injusto como el que has trabajado, durante casi una década, sobre los deportados españoles en los campos de exterminio nazis?

Es una sensación agridulce. Yo sentí mucha amargura porque fui consciente de lo mucho que nos habían no solo ocultado, sino también engañado, sobre la historia reciente de nuestro país. Me percaté de que todas las generaciones que hemos crecido en democracia también somos víctimas del franquismo porque nos privaron del derecho a conocer la verdad, a saber quienes fueron nuestras abuelas, nuestros bisabuelos… Investigarlo, escribirlo y difundirlo supuso la parte dulce porque contribuía, humildemente, a paliar ese premeditado olvido.

Tanto tu libro, donde además señalas el repugnante papel de las industrias americana y alemana que ayudaron al exterminio,  como sobre todo, tu documental, recojen bien la situación de los deportados en los campos de exterminio alemanes. Hablas también, de hecho el hispanista Jean Ortiz lo hace claramente en el documental, aunque de una forma más ligera, sobre la situación de los exiliados en los campos franceses. Jean Ortiz señala que no hay que idealizar ni mitificar, pero lo cierto es que, pese al sentimiento dicotómico francés hacia los exiliados, éstos no dejaban de ser un incordio y un fastidio para las autoridades francesas de los años 30. Más de 14.000 españoles murieron en esos campos…¿no crees que es necesario, también, un trabajo en profundidad sobre esta otra masacre?

Por supuesto que sí. Ha habido investigaciones, libros y documentales sobre ese tema, pero que no han tenido el eco que merecían en nuestro país. La causa es, nuevamente, ese pacto de “no mirar hacia atrás” que se selló en la Transición. Se acordó dejar las cosas como estaban. El problema es que “dejar las cosas como estaban” significaba dejar las cosas como las dejó Franco. Una Historia falsificada que se siguió enseñando en las escuelas y en la que no había lugar para la democracia republicana ni, obviamente, para los exiliados. El drama del exilio español en el invierno de 1939 está muy relacionado con el abandono que la democracia sufrió por parte de las potencias democráticas. Francia, Reino Unido y Estados Unidos se negaron a apoyar a la democracia republicana frente a un Ejército golpista que contaba con la ayuda directa de la Alemania nazi y la Italia fascista. Primero, por tanto, permitieron que el fascismo triunfara en España y después trataron como perros a quienes huían de nuestro país tras luchar por la libertad.

Haber trabajado de forma tan estrecha con personas que han vivido el horror en sus carnes, y sobre todo, haberlos visto ir desapareciendo de esta escena extraña que es la vida, la mayor parte de ellos lejos de su patria y con esa extraña sensación de “apátridas” y olvidados tatuada en sus mentes de forma tan indeleble como los números tatuados en sus brazos, ¿te ha dejado un poso de dolor o de desazón, sobre todo al ver que pese a los esfuerzos, siguen en parte de ese olvido canalla de España, su patria?

Sí. Recibir la noticia de una nueva muerte a través de la familia era doblemente desolador. Primero por la pérdida en sí de un gran hombre o una gran mujer. Y, segundo, porque sabías que habían desaparecido con la tristeza de que su patria no les hubiera reconocido como lo que fueron: víctimas del nazismo y defensores de la libertad.


Foto: Carlos Hernández de Miguel
Foto: Carlos Hernández de Miguel

Señalaba Ramiro Santisteban en el documental que a Franco habría que haberlo juzgado como criminal de guerra. Eso no ocurrió  y, como han señalado numerosos historiadores y políticos, por ejemplo ayer mismo  en el Parlamento, Jaume Asens, de Unidas Podemos, España fue el único pais en el que no se derrotó al fascismo, sino que se pactó con él a través de la Transición para llegar a donde estamos. ¿Consideras que ha sido esta democracia, en parte frustrada, nacida del fascismo, sin derrotarlo, una de las garantes de este silencio y olvido de décadas sobre los deportados y exterminados en los campos, o sobre los miles de muertos que siguen en cunetas desconocidas, como esa de Matas de Lubia, en Montes de Soria, donde descansa, asesinado, tu abuelo Pío de Miguel?

Sin duda. La Transición la tuteló el aparato franquista. Los políticos democráticos tenían, literalmente, la pistola de los militares en la cabeza mientras negociaban la Constitución, la Ley de Amnistía, etc. Yo puedo llegar a entender, no sé si a justificar, pero sí a entender que en aquellos momentos hicieran lo que hicieron. Había una amenaza permanente de golpe de Estado y el objetivo principal era recuperar la democracia. Lo que es imposible de entender ni de justificar es que, pasados unos años, cuando ya no existía esa amenaza de golpe de Estado, no se acabara con toda la herencia franquista. Debería haberse derogado la Ley de Amnistía que fue una ley de punto y final. Debería haberse sacado a Franco y a José Antonio de Cuelgamuros y haber demolido el llamado Valle de los Caídos. Debería haberse acabado con los símbolos franquistas. Debería haberse realizado una revisión histórica del periodo republicano de la dictadura y de la propia Transición. Y la verdad histórica surgida de esa revisión, haberse incorporado a los libros de Historia y, lo que es más importante, a los libros de texto del sistema educativo. No lo hicieron y hoy lo estamos pagando muy caro. Si hoy se blanquea el franquismo y se insulta a sus víctimas impunemente es por ese error histórico cometido por los partidos democráticos. Y todos tienen su grado de responsabilidad: desde la derecha que se ha negado a desvincularse de la dictadura hasta el PCE que tragó con ello y el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra, para mí el principal responsable, que gobernaron 15 años este país y fueron los que consolidaron esta estrategia de impunidad para los verdugos, de desprecio a las víctimas y de falsificación de nuestra Historia.



El tema de los deportados que tan bien has tratado, abre la puerta a comprender otra desgracia enorme, la de los exiliados. Esos más de 200.000 compatriotas que formaron el denominado “exilio permanente” y que decidieron no aceptar el rol de vencidos ni el papel de “vendidos” que se les exigía para regresar a España. ¿Llegará algún día, a tu entender, el momento en el que los historiadores, periodistas y sobre todo la sociedad civil reivindique esa trágica y enorme pérdida que supuso el exilio republicano? ¿Llegará a comprender España alguna vez que los lodos en los que nos rebozamos ahora vienen de aquellos fangos del golpe de Estado de 1936?

Ojalá llegue ese día. No será fácil porque pasará por asumir que la mejor España, durante los años 40, 50 y 60 estaba en la cárcel, en las cunetas o en el exilio. Es una reflexion dura, pero es la realidad.


Nuestra democracia se ha edificado sobre el peor de los cimientos: la mentira.


Como veo que compartimos parte de la herida sin cicatrizar que dejó la barbarie fascista del 36, te haré partícipe de algo que decia mi bisabuelo, periodista y político comprometido con la República y que jamás regresó del exilio. Él decía que la España posterior al golpe de Estado se construyó sobre los cimientos de vencedores y los vendidos, en alusión clara a aquellos políticos que aún existiendo un gobierno en el exilio, decidieron entregarse al “futuro” que proponía Franco. ¿Qué opinas de esto? ¿Crees que ha llegado el momento de pasar la oportuna factura a esa Transición que nos vendieron como el bálsamo de Fierabrás para pasar página y dejarlo todo “bien atado”? ¿Podrá España seguir contruyendo una Historia normal con miles de víctimas dispersas por las cunetas del país?

Creo, efectivamente, que ha llegado el momento de hacer lo que no se hizo en la Transición y, sobre todo, lo que no se hizo a mediados de los 80 cuando ya nuestra democracia estaba consolidada. Hoy es más difícil que entonces, porque ha pasado el tiempo, han muerto la mayoría de quienes más sufrieron la dictadura, hay más ignorancia entre los españoles que han ido asumiendo una historia falsificada… Pero no queda otra, precisamente porque no se puede, como tú decías de forma simbólica, construir una democracia plena pisoteando a decenas de miles de víctimas de la dictadura. Nuestra democracia se ha edificado sobre el peor de los cimientos: la mentira.

Por otro lado, Carlos, ¿por qué sigue existiendo esa brecha de género en la historia de los deportados? Se habla poco y se cuentan pocas historias de las mujeres del exilio y la deportación. ¿No crees que ha llegado también el momento de saldar esa deuda? ¿Podría ser un buen hilo del que tirar para un próximo trabajo?

Sin duda esa es otra asignatura pendiente. Aquí tenemos que hacer una autocrítica feroz. El machismo también estaba muy extendido en el propio exilio español. La República dio los primeros pasos para acabar con él y fue pionera en permitir el voto de las mujeres. Sin embargo, el cambio sociológico no podía consumarse de la noche a la mañana. Ya lo estamos viendo también en nuestros días. Son, por ello, los propios exiliados los culpables, en parte, de esa situación. Incluso las mujeres. Fíjate que Neus Catalá, miembro de la Resistencia y deportada a Ravensbrück, cuando recopiló las historias de otras compañeras prisoneras en los campos nazis, reconoció que ellas eran las primeras culpables porque no se habían hecho valer, no habían reivindicado públicamente su papel en la lucha contra el nazismo y tampoco como víctimas.

Dicho esto, es obvio que esa situación ha provocado que su protagonismo en los estudios históricos esté muy por debajo del papel que realmente jugaron. Es, por ello, un tema que debemos investigar más a fondo, publicar y difundir.


Espero, eso sí, que en el futuro se ruede la gran superproducción que complete el trabajo. Necesitamos nuestra particular “Lista de Schindler”


Documental ‘Los últimos españoles de Mauthausen y del resto de los campos nazis’ (C)Carlos Hernández de Miguel

Estamos menos vacunados contra el fascismo que el resto del mundo


Recuerdo que cuando empecé a leer el último libro de Preston sobre España, ‘Un pueblo traicionado‘, resonaban en mi cabeza las declaraciones del hispanista que decía que este era el libro que más ganas había tenido de terminar nunca y que jamás volvería a escribir sobre la corrupción. Cuando terminé de leer su libro, como ya me había pasado con el tuyo, que era  en los dos casos un “tener el corazón en un puño constantemente”, sentí una vergüenza enorme, como historiador, como periodista y como ciudadano. ¿Quizás no hemos sabido hacer llegar a la sociedad la verdadera urgencia de tratar abiertamente la Historia reciente de España con la autocrítica que era necesaria?

Es que era muy complicado hacerlo cuando casi todos los partidos democráticos coincidían en la necesidad de no hacerlo. La lucha por transmitir esa Historia ha sido la lucha de asociaciones y particulares que han tenido que hacer su trabajo sin la ayuda e incluso con la oposición de las instituciones de este país. Vuelvo a lo que decía antes. Si a mediados de los 80 el PSOE y el resto de partidos progresistas se hubieran ocupado de este tema, hoy España sería mucho mejor. Por un lado, nos habríamos desvinculado de la dictadura y nuestros hijos y nietos conocerían la verdad. Y por otro lado la derecha habría tenido que soltar amarres con el franquismo. No digo que hoy no tendríamos una ultraderecha neofascista como tienen en el resto del planeta. Lo que digo es que junto a esa ultraderecha habría una derecha democrática como hay en Alemania, en Francia y en el resto de naciones europeas.

Cuando cerré el libro de Preston, se me quedó un poso de dolor intenso. Tambien sentí lo mismo con ‘Los últimos españoles de Mauthausen’. Parece que no hemos aprendido mucho. Cuando vi tu documental para preparar el artículo que publicamos sobre Mauthausen en el 75 aniversario de su liberación,  y escuché a Pierrette Sáez llamar la atención a los jóvenes para “que sean muy vigilantes porque lo que pasó ayer puede volver a pasar mañana”, no pude evitar sentir cierta sensación de urgencia, de compromiso, también de temor. La extrema derecha empieza a buscar de nuevo su lugar en España y eso inquieta. ¿Crees que es posible un rebrote del fascismo y por consiguiente un ataque directo contra esta forma tuya de mostrar la verdad sin tapujos ni complejos?

El rebrote ya está ahí. Lo tenía mucho más fácil que en otros países por esa ignorancia general sobre nuestra Historia de la que estamos hablando en esta entrevista. A Vox le votan los franquistas convencidos, pero también reciben un importante voto de personas que ignoran lo que supuso realmente la dictadura porque nunca se lo explicaron ni en las escuelas, ni en los medios de comunicación, ni en las tribunas políticas. Estamos menos vacunados contra el fascismo que el resto del mundo.

No vamos a dejar pasar la oportunidad de preguntarte también, para concluir, por la parte técnica, tanto del libro como del documental. En la web deportados hemos visto que has contado con el soporte de  l’Amicale française de Mauthausen. ¿Has contado con algún apoyo Institucional en España? ¿Cómo has sacado adelante técnicamente el documental? Es un trabajo que se nota completo, pero también muy personal, muy en lo que cada vez nos gusta más a todos de lo “hecho a mano y con cariño” ¿Ha supuesto este darles voz e imagen a ellos, los verdaderos y únicos protagonistas, una suerte de catársis para tí?

La verdad es que no busqué ningún apoyo económico y lo hice conscientemente. No quería el más mínimo condicionamiento ni que se pudiera ver algún tipo de interés material en mi trabajo. La Amicale francesa me ayudó mucho a nivel de documentación y de bases de datos. La menciono expresamente porque fue la que me facilitó el acceso a la mayoría de los supervivientes a los que pude entrevistar. Hay una gente maravillosa en la dirección de la Amicale francesa. En España también conté con la ayuda de asociaciones, investigadores, universidades como la Pompeu Fabra que me dio acceso a una base de datos muy útil sobre la deportación española y algunas instituciones como el Centro de Estudios Andaluces. Igualmente me ayudaron decenas de familiares de españoles deportados a los campos nazis que compartieron conmigo sus historias.

En el terreno más personal. Como periodista, como ciudadano, como documentalista, también, con la de miles de millones que se han dedicado a subvenciones y ayudas al Séptimo Arte en España…y con los buenos directores y guionistas que tenemos en este país, ¿por qué crees que España nunca abordó un trabajo cinematográfico serio, completo, no ficcionado de esta cruda realidad de nuestra Historia?

Pues no lo sé porque, es cierto, que sí se han hecho grandes películas sobre la Guerra de España y la represión franquista. Tengo que decir que a mí me pareció muy necesaria y útil la película estrenada en 2018 “El fotógrafo de Mauthausen”. Aunque se notaba que no tenía el presupuesto de una gran superproducción de Hollywood, fue un primer paso para acercar la realidad de la deportación española a través de la gran pantalla. Me consta que miles de jóvenes se han enterado por esta película de que hubo españoles en los campos de concentración de Hitler. Espero, eso sí, que en el futuro se ruede la gran superproducción que complete el trabajo. Necesitamos nuestra particular “Lista de Schindler”.

Por último, querría agradecerte tu trabajo. Querría hacerlo en nombre de nuestro medio modesto e independiente…pero también querría hacerlo recordando lo que señala Adelina, la hija de Josep Figueras, en tu documental: “Si recordamos a los deportados, ellos nunca morirán”. Tú has iniciado el recuerdo. ¿Qué más podemos hacer?, porque la deuda es aún mucha.

Muchísimas gracias a vosotros por darme este espacio. Hablar de este tema, difundir, explicar, denunciar la política del olvido… eso es lo que podemos hacer y vosotros lo estáis haciendo con entrevistas como esta.


Para saber más y estar informad@

Página web Deportados.es

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