30 septiembre, 2020

Solo Buen Periodismo

Reivindicamos el compromiso con la sociedad

Mascarillas: no todo vale

La peor parte de la crisis sanitaria ha sido la del miedo. La expansión de bulos y el temor calaron en la sociedad española que se lanzó a la búsqueda de medios de autoprotección por miedo al contagio. Una mascarilla sanitaria queda abandonada en la calle tras el traslado urgente de un enfermo contagioso.

Hay tres elementos asociados desde el primer día a la pandemia: gel de hidroalcohol, guantes y mascarillas. Estos tres elementos han sido y son elementos perseguidos en comercios y farmacias. Son tres elementos ligados a la prevención. Tres elementos empleados como conjura del miedo.

Mientras España se acerca al paulatino relajo del confinamiento y al regreso a la “nueva normalidad” que señalaba en su intervención de hoy Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, lo cierto es que no parece haber un plan claro de distribución ni uso de estos medios de protección.

Hace una semana el ministro de Sanidad y el Coordinador de Emergencias coincidían al señalar que el uso de mascarillas era recomendable pero no obligatorio. Aún así, ya se había generalizado en las grandes superficies comerciales el uso por parte de los clientes de guantes de plástico de un solo uso y de geles desinfectantes.

Al mismo tiempo el escenario común de las calles españolas, sobre todo en las grandes ciudades, es el de viandantes ataviados con mascarillas de todo tipo y guantes. Muchos de los que hemos preguntado coinciden en un desconocimiento absoluto del uso indicado. Carmen nos señalaba en una gran superficie que era evidente que la mascarilla era para la cara, para evitar contagiarse…y los guantes para las manos “porque la gente es muy cerda”

Luis nos atendía en la misma fila de acceso al centro comercial convencido de que su mascarilla con válvula de expiración era la más segura. “Nada puede atravesar esta mascarilla”, nos señala. Padre de tres hijos y obrero de la construcción, trabaja cada día hasta las cinco de la tarde en un bloque de pisos en construcción. Cuando le señalamos que su mascarilla podría prevenirle de un contagio pero no de contagiar, su mirada se clava en el vacío. Su máscara es una más de los millones de máscaras que cada ciudadano ha comprado, principalmente por internet, sin seguir indicación alguna ni tener la más mínima noción de su uso o de los diferentes tipos de mascarillas existentes. Lo cierto es que aquellas máscaras con válvula de expiración protegen de los agentes externos pero no impiden que si el portador ya se encuentra infectado, transmita por doquier el virus. Precisamente esa válvula de expiración, que aparenta dar mayor protección, contribuye a ello.

Desde Solo Buen Periodismo hemos aprovechado para consultar a diferentes empresas y servicios sobre las distintas tipologías de máscaras, su uso y su vida útil.

Desde el Departamento de Salud de la Rioja, nos advierten que la confusión de la ciudadanía es enorme y que la primera diferenciación que debe hacerse de cada equipo de protección individual, los famosos EPI, es por tipología. Ellos advierten de la existencia y uso general de dos tipos de mascarillas usadas para protección respiratoria: las mascarillas quirúrgicas y las mascarillas de protección.

“Las que más vemos por las calles son las primeras…y eso es un evidente error”, nos indican los técnicos de Salud de La Rioja. “Las mascarillas quirúrgicas -las verdes o azules como de papel que vemos en casi todas las fotos- están indicadas para evitar la transmisión de patógenos por parte del portador y en su caso para prevenir a los sanitarios de salpicaduras de fluidos procedentes de un paciente, pero no son realmente efectivas como medio de protección contra el virus”, nos indican. “Para que os hagáis una idea, esas mascarillas están confeccionadas o pensadas ‘de dentro hacia fuera’, como barrera del portador hacia el exterior y no del exterior hacia el portador”

Para la Organización Mundial de la Salud el tema es preocupante. “Sólo recomendamos el uso de equipos de protección con una eficiencia mínima de filtración del 95% para partículas de 0,3 micras de diámetro”. Por desgracia, la OMS trabaja con estándares americanos y nos señalan que el nivel de protección adecuado sería el NIOSH. El problema está en que no hay un nivel comparable en la normativa europea y que ese índice de protección queda en el viejo continente a medio camino de los estándares de protección FFP2 y FFP3

“Llevar una mascarilla quirúrgica en un ambiente de posible transmisión tiene el mismo valor que caminar por un escenario de guerra con un chaleco antibalas sin placas de protección SAPI. Si te disparan con un arma de grueso calibre, será como si llevases un jersey de cierto grosor, nada más”, nos señala por video conferencia un responsable de la Organización.

Consultado el Servicio de Prevención de la empresa NAISA, especializada en protección laboral, nos indican que las únicas máscaras realmente útiles frente al contagio son las máscaras de protección autofiltrantes para partículas o aerosoles y las máscaras para gases y vapores. “Y aquí es necesario llamar la atención de que no todas son iguales ni sirven para lo mismo ni protegen igual”, nos señalan.

“Lo más importante es que el portador sepa para qué vale y para qué no vale la máscara. Pero sobre todo, lo más indicado es que sepa si está usando un medio sobredimensionado que le va a resultar a medio plazo más costoso, más incómodo y posiblemente menos seguro de lo que se piensa”, señalan Lorena Mosquera, agente comercial de NAISA. “Es curioso ver cada vez a más ciudadanos y profesionales con pantallas sólidas de protección”

“Resulta clave conocer las especificaciones del estándar europeo. La norma EN 149, establece tres categorías o niveles de protección, FFP1, FFP2 y FFP3, todo ello en función de la eficacia de filtración”, señala el Servicio de Salud de La Rioja, y Lorena Mosquera nos lo corrobora. “No se trata de que el ciudadano se coloque una máscara y un equipo de respiración autónomo. Ni siquiera que circulen con máscaras de protección para gases o vapores con filtros 3M, que realmente protegen pero implican una complejidad de uso que no es necesaria”, señala Lorena Mosquera. “Y se ve cada vez a más gente portándolas”, culmina.

Todos los Servicios de Salud consultados, así como fuentes del Ministerio de Sanidad y diferentes empresas de material de seguridad sanitaria y laboral, coinciden en señalar que la población debería emplear máscaras EN 149 FFP3, dado que no tenemos certeza de cuándo estamos ante un escenario de riesgo alto de infección. Del mismo modo “las máscaras con válvula de exhalación no deben ser empleadas en ambientes estériles, pero tampoco recomendamos que se usen en caso de que el portador esté infectado. El sentido común indica que pese a ser más cómodas, podrían resultar menos eficaces como barrera de contención y propagación del virus”, nos señalan fuentes del Ministerio de Sanidad.

Clasificación de máscaras de protección según norma EN 149

Por último, todas las especialistas contactadas nos señalan un dato de gran interés. No sólo debe tenerse en cuenta el tipo de máscara empleado, sino que resulta vital conocer el manejo y empleo de cada una de ellas. “Muchas no son máscaras de un solo uso” señalan fuentes de Salud de la Comunidad de Madrid. “Son máscaras que permiten su reutilización siempre y cuando se mantengan unas mínimas condiciones de seguridad en el uso que garanticen el mantenimiento de su capacidad protectora”, señala la responsable de producto de DEINSA. “Lo recomendable, aunque resulte a primera vista poco sostenible, es desechar las mascarillas autofiltrantes tras su uso si no se pueden garantizar unas mínimas condiciones higiénicas para su reutilización”, indican desde Rioja Salud. “Es absurdo ver a ciudadanos e incluso a personal sanitario con las mascarillas en el cuello, o peor aún en la frente o la cabeza, mientras descansan para fumar; máscaras que después vuelven a colocarse en el rostro como si sus condiciones de protección fuesen las mismas”, concluyen las mismas fuentes.

Instrucciones de uso y manipulación de las mascarillas autofiltrantes. Rioja Salud. Gobierno de La Rioja

“Las máscaras de protección son para tenerlas en el rostro y para usarlas mientras se trabaja o se está en ambientes propicios al contagio. Una máscara lavada, mucho menos aún “desinfectada” con alcohol o gel de solución hidroalcohólica, difícilmente mantendrá una garantía mínima de protección”, señala un responsable de Cruz Roja. “No recomendamos en ningún caso su lavado ni reutilización más allá de la jornada laboral y siempre y cuando se tenga la certeza de que se han mantenido las condiciones higiénicas y de uso adecuadas”, concluyen.

El Ministerio de Sanidad confía en que poco a poco las medidas de protección puedan ir relajándose también, si bien aseguran que las medidas higiénicas y de protección son una de las primeras barreras y garantías de control de la infección. “No vamos a obligar, de momento, a su uso, pero lo consideramos altamente recomendable” señalan desde el ministerio.

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