15 julio, 2020

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Opciones de futuro post-COVID

El Gobierno de España, a través de su ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ve "oportunidades" en una crisis al tiempo que conmina a la sociedad a "buscarse la vida"

El Gobierno de España, a través de su ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ve “oportunidades” en una crisis al tiempo que conmina a la sociedad a “buscarse la vida”

Según las recientes declaraciones de Jose Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, a eldiario.es, las opciones de futuro de los españoles pasan por la flexibilidad y la capacidad de innovación. Pero matiza, “no de innovación tecnológica, sino de “buscarse la vida”, para entendernos”.

Con la recesión a las puertas del país, con una Europa cada vez más débil y desigual y con los principales motores económicos y sociales del país en suspenso, la elección de “buscarse la vida” no ha caído muy bien en todos los sectores.

César, trabajador por cuenta ajena en una empresa de servicios de Madrid, cree que no es lícito que alguien como el señor Escrivá, que tiene asegurado el sueldo y el día a día para él y para su familia, pase lo que pase, anime a los ciudadanos a “buscarse la vida”, sobre todo cuando en el futuro inmediato de la postpandemia, buscarse la vida pueda resultar, para gente como César, padre de dos hijos y con una hipoteca pendiente, mucho más que una aventura.

Para Jesús, funcionario en la Comunidad de Madrid, la situación es más compleja. “Los funcionarios teníamos hasta hace unos meses ‘asegurado’ el futuro. Pero ese mantra del pasado puede que no sea aplicable al escenario apocalíptico que se nos avecina”. Además, añade, “nadie se ha detenido a pensar que este país, con más de dos millones de empleados públicos, no ha sabido sacar adelante el músculo de la función pública durante esta crisis. No sólo son esenciales los servicios sanitarios, la policía o el ejército. Cada empleado público es una mano, pagada con el erario público, dispuesta a ayudar”. “Nos tienen parados. A más del ochenta por ciento de los empleados públicos nos han considerado “no esenciales” y estamos mano sobre mano, muchos de nosotros desesperados por sentirnos inútiles y una carga para la sociedad”. “También estamos preocupados por el futuro. Cuando empiecen de nuevo los recortes, la sociedad no comprenderá que alguien que no ha sido ‘esencial’ durante la crisis, lo sea después de ella”

Preguntados algunos empleados públicos del sector turístico de la Comunidad de Madrid, señalan que en esencia están sin función real. “Las subvenciones, excepto las nominativas, están paralizadas…y no hay previsión de que se reactive el ciclo turístico con normalidad. Esto es un desastre”. De hecho, la Dirección General de Recursos Humanos de la Comunidad de Madrid ofreció hace dos semanas que los funcionarios de todos sus servicios se presentasen voluntarios para las áreas esenciales -sanidad, servicios sociales y empleo- pero es evidente que no han activado a casi ningún funcionario que no estuviese ya en esas áreas específicas.

Y es que precisamente el del turismo es uno de los sectores económicos con más músculo y al que más se ha mimado desde las instituciones europeas y desde los diferentes gobiernos del país. Y a ese músculo también se ha referido el ministro Escrivá al señalar que “la parte que tiene que ver con el sector turístico, la restauración y la hostelería, va a ir más despacio” en la recuperación. No ha precisado bien a qué se refiere con “más despacio” pero su apunte ha sido hecho en relación con la construcción, que curiosamente ha sido considerada durante toda la pandemia como “esencial”. Y es sobre esta actividad sobre la que el señor Escrivá, y entendemos que el Gobierno, colocan las esperanzas de recuperación más inmediata. Esto es, de nuevo se apuesta por el ladrillo a corto-medio plazo, pese a haber sido el lastre principal de la crisis de 2008.

Y es que a la hora de “buscarse la vida” el otro horizonte de recuperación que maneja el ministerio del Señor Escrivá, no alcanzamos a saber si en colaboración con otros ministerios, es el del turismo. Y ahí es donde Escrivá ve una “oportunidad” en la crisis. Una oportunidad para que el turismo, que reconoce será el último sector en salir de la crisis, se “reinvente”. Y señala que la crisis no es más que “un bache” pero que tiene la certeza de que la demanda de servicios turísticos “en nuestro tipo de sociedades es un bien creciente, sobre todo en Europa, por el envejecimiento de la población”

Pero es complicado comprender cómo se va a reinventar un sector en el que el riesgo, el miedo y la inseguridad cuentan como principal preocupación en la sociedad, más aún si se trata de una sociedad ‘envejecida’ y normalmente más conservadora y menos dada a arriesgar. Cabe preguntarse cómo va a motivarse turísticamente un sector -el de esa masa poblacional envejecida que señalaba el señor Escrivá- que además de ser el más golpeado por esta pandemia, posiblemente deba volver a ser el encargado de mantener la maltrecha economía de sus familiares directos en edad laboral y que habrán perdido por la crisis sus ahorros y sus empleos.

Cuesta imaginar un escenario de “oportunidades” sobre todo cuando aún no se han empezado a hacer los cálculos económicos reales del coste de esta inaudita crisis sanitaria, ni de la, a todas luces, insondable crisis financiera que vendrá ligada inmediatamente al final de la pandemia.

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